Veamos ahora en que se traduce todo esto:
Igualmente la Bioética en Latinoamérica esta llamada a estudiar y plantear alternativas a las siguientes situaciones que entre muchas se presentas en nuestros paises:
Los pobres usan menos recursos públicos que los grupos de ingresos medios y superiores.
Existen grandes y estructuradas disparidades entre grupos socioeconómicos, así como entre las condiciones de salud y una variedad de condiciones y vida material.
Las disparidades en la salud y el bienestar general siguen aumentando.
A partir de esta realidad es necesaria una bioética realista, aquella que se implique con tareas concretas que respondan a las necesidades de la región, de ahí pues que los Derechos Humanos es uno de los logros más importantes que ha conseguido la humanidad en estos últimos años, pero estamos convencidos que la verdadera efectividad de esos derechos no ha llegado aun a miles y millones de pobres, marginados y de trabajadores explotados, como así también de un sin fin de colectivos abandonados a su miseria integral. Que no quede en la retórica los derechos humanos es nuestro deseo, que la bioética sirva como intermediario para hacer realidad ese deseo, es nuestro reto.
Otro de los desafíos de la Bioética en Latinoamérica consiste en establecer las condiciones adecuadas para el desarrollo y florecimiento de ciertas practicas sociales, el de permitir fomentar su desarrollo, incluso cuando se trata de practicas diferentes que buscan fines semejantes, como las medicinales, donde pueden convivir diferentes practicas medicinales tradicionales, con distintas practicas médicas modernas, pretendidamente basadas en conocimiento científico. Otro ejemplo relevante seria el de prácticas de cultivo, digamos de maíz y en general practicas que involucran una estrecha interacción con el ambiente.
CONCLUSIONES
Las normas bioéticas prevalecientes deberían establecer las condiciones que garanticen un amplio conocimiento de los productos, por ejemplo de semillas transgénicas cuando es el caso, asi como de mecanismos de evaluación y seguimiento de sus consecuencias específicas para cada tipo de semilla, con una amplia participación de todos los sectores involucrados y posiblemente afectados: grupos de agricultores grandes y pequeños, empresas grandes y pequeñas, pueblos indígenas y comunidades rurales, consumidores, científicos y académicos. Al mismo tiempo debe garantizarse el ejercicio de la autonomía de cada comunidad para elegir, con conocimiento de causa, el tipo de cultivo que desea realizar.
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